No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

Cien entradas


Cien entradas. Cien desde la primera allá por octubre de 2011, inaugurando el blog con una ecografía de los pequeños padawanes. Cien, pasando por la envidia de no sentir sus movimientos en la barriga de su madre, o la semana terrorífica que pasamos con la amenaza de parto prematuro a las 32 semanas de embarazo. Cien entradas, pasando por el descubrimiento de eso llamado burocracia, y asombrado por la penosa situación de la conciliación familiar en este país.

Cien entradas, como la que cambió todo mi universo, después de ese 3 de diciembre. Cien, pasando por los primeros miedos, o las primeras sonrisas y lágrimas. Cien entradas, incluyendo la de mi primer día del padre. O la de cómo decidí acogerme a una reducción de jornada y cómo encontramos sorprendidos un poco de rechazo por ello. Cien posts, pasando por los inicios tecnológicos de los pequeños, o su primer cumpleaños, celebrado primero con toda la familia y después en petit comitè.

Cien entradas, contando la de los recuerdos que me trajo a mi memoria de pez, memoria de padre, la llegada del primo Alonso, o el atípico segundo día del padre. Cien entradas, desde una en la que rememoraba cosas perdidas tras la paternidad, hasta la en que la recibía cosas nuevas, como este blog. Cien entradas, incluyendo el primer #ViernesDandoLaNota, o el primer #MiércolesMudo, o el primer #SábadoDeSensaciones. Cien entradas, pasando por la celebración del Día del Orgullo Friki, con los peques disfrazados de los auténticos Luke y Leia, o por la reivindicación sobre la conciliación familar y el adjetivo 'padrazo' que aún se empeñan en aplicarnos parte de la gente que nos rodea.

Cien entradas, como la de las primeras risas y juegos entre hermanos, o la de cuando Luke empezó a decir 'mamá'. O la que hablaba sobre lo que suponía no haber sentido como la madre las patadas, codazos y cabezazos de los bebés durante el embarazo, un cinturón que habían fabricado los de Huggies para hacérselo sentir a los padres, y la envidia que me producía. Cien post, contando con los avances de los pequeños nativos digitales con los cacharros tecnológicos que tenemos por casa, o cómo se divierten y aprenden en el curso/guardería de inglés para bebés al que asisten cada jueves.

Cien entradas, pasando por la anárquica rutina tranquila del día a día con los peques, o el experimento de ir escribiendo y actualizando un post, minuto a minuto, relatando en tiempo real una jornada completa al cargo de los peques, mañana, tarde y noche. O también por las nuevas camisetas que nuestra amiga Rocío de Ilustradero nos preparó para el verano, o los geniales amigurumis que nos regaló la gran Vanesa, de MisLaboresYPunto. Cien entradas, desde el primer baño del verano, hasta el regreso a casa tras el mes en la playa, pasando por las nuevas costumbres y vicios veraniegos.

Cien entradas, como la de mi confesión.

Cien entradas, como la que relata las aventuras en Londres de los dos enanos y su primer viaje en avión, pasando por la del cambio de cunas a camas, que aún estamos sufriendo, o la de cómo este cambio nos está llevando a pasar momentos agotadores, aún haciendo lo posible por relajarnos. Cien entradas como la del lado negativo de todos estos cambios, el lado oscuro, o cómo no van a ser siempre post alegres y divertidos...
Cien entradas. Vamos a por la ciento uno...

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