No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

Palabras más, palabras más, palabras menos...

El pequeño Luke dice ta-tá! o pa-pá! para todo, puedo llevarme 20 minutos 'charlando' con él a base de tres o cuatro sílabas. A cada pa-pá! él responde con un ta-tá!. O con la hermana, puede estar de cháchara un buen rato mientras trepan de un lado a otro del sofá, saltan agarrados a las barandas de sus cunas, o corren uno detrás de otro pasillo arriba, pasillo abajo.

Siempre hemos leído que los mellizos tardan más en empezar a hablar. Se supone que como se 'entienden' entre ellos, tienen menos necesidad de expresarse y comunicarse con los demás. Y la verdad es que hay veces que realmente parecen hablar entre ellos en la lengua de los jawas o de Greedo, de La Guerra de las Galaxias.

Este fin de semana pasado Luke ha empezado a decir "gra-shia!", con un extraño acento miarma, según me cuenta su madre. Es solo un reflejo, imitando sonidos, de tanto decírselo nosotros cada vez que le damos agua o una galleta, o un juguete, pero nos vale.

Él es mucho más charlatán que Leia, pero la pequeña también va adquiriendo su vocabulario particular. Ya empezó a decir a-ba, o a-bua, insistentemente cuando anda su botellita cerca, y Peppa cuando tiene a mano el iPhone o el iPad de la madre. La palabra más sorprendente que le intuimos es cat, cuando ve a un gato en la tele, en algún spot de Whiskas. Supongo que es un efecto colateral de las lecciones de inglés para bebés —nota mental: escribir post sobre esto—. A ver con qué palabra nos sorprende la próxima vez.



Pero una de las cosas que más esperábamos que dijeran ya ha llegado. El pequeño Luke ya dice ma-má!. Y además lo dice llamando. Antes usaba el pa-pá!, aparte de como perorata, para identificarnos a la madre y a mi, indistintamente, pero ahora a empezado a llamarla a ella expresamente. Y, claro, a la mamá se le aflojan las piernas. Sobre todo porque lo dice con una sonrisa enorme en la boca.

Será porque es la sonrisa que nos ve a nosotros cuando nos habla… :D

¡Que la Fuerza os acompañe!
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