No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

Burocracia

Estas últimas semanas nos hemos encontrado con que el día menos pensado se nos adelanta el parto. Treinta y cinco semanas, todo correcto, y ya con un peso suficiente. La amenaza de parto prematuro se va alejando al mismo ritmo con el que pasan los días, y nos acercamos a la meta de diciembre. El objetivo de los 8 meses se cumplió, y ahora vamos en busca de las 37 semanas y llegar a un embarazo a término. El momento de tenerlo ya todo preparado.

Nunca se me ha dado bien el papeleo. Y hay ciertas ocasiones en la vida que además no tienes la cabeza para tantos trámites y gestiones. Uno está más en los dolores de ella, en las contracciones, cuidarla ahora que está con reposo absoluto, en que no falte zumo y fruta, en tener las bolsas listas, las cunas, el coche con el depósito suficientemente lleno... Pero la burocracia me supera. Está el registro civil de los pequeños, el libro de familia, la solicitud de prestación para la madre, la prestación del padre, registrarlos a mi cargo en la Seguridad Social, las ayudas para madres trabajadoras, las ayudas por parto múltiple... Todo mediante papeleo, fotocopias, impresos, llamadas, citas previas. Lo del siglo XXI, internet, bases de datos compartidas es ciencia-ficción para la maquinaria.
Lo que sí que no se me escapa es la vergonzosa política de conciliación y la bochornosa baja por paternidad que 'disfrutamos' en este país: 15 días. Primero, los tan cacareados 15 días (*en 2011) son en realidad 13, ya que los dos primeros son por el parto (hospitalización de la madre y los hijos) y obligatoriamente hay que tomarlos en el momento del nacimiento. Segundo; si lo que esperas son dos o más hijos, tienes la friolera de dos días más por cada hijo, a partir del segundo. Un total de 17 al tener mellizos. ¡Diecisiete! Y si por casualidad tu hijo (o hijos) necesitan cuidados hospitalarios, UCI neonatal, incubadora y demás, aunque estén ingresados un mes, tienes ¡otros 2 días! Y todo, claro está, con su correspondiente papeleo.

Una amiga tuitera me dijo el otro día:
"[...] lo que dijo mi padre cuando se planteó aprobar la baja de paternidad de un mes: '¿Para qué quiere un tío un mes si con un día tiene suficiente para apuntar al niño en el Registro? El resto, ¿para qué?"

En fin, lo de la conciliación familiar, la igualdad y todas las políticas sociales respecto a la mater/paternidad es este país es un auténtico problema, y no solo exclusivamente de las mujeres. Los padres de hoy cambiamos pañales, bañamos, damos biberones, paseamos, jugamos, educamos a nuestros hijos, lo mismo que el resto de tareas domésticas.

Pero menos mal que está ella. Es capaz de llevar el embarazo, preocuparse de la alimentación, compras pendientes, enseres, ropitas, y además ayudarme a no hundirme en el papeleo. Ha hecho fotocopias, y buscado impresos que ni sabía que necesitaba. Después, cuando llegue el momento, tendré que rellenar y buscar documentación, y patearme alguna que otra ventanilla, pero si no es por ella...

Lo mismo me ocurre con infinidad de trámites, y creo que no soy el único. Un ejemplo típico (seguro que a muchos os pasa) son los viajes. Una cosa es ilusionarte por visitar algún sitio interesante, pensar en lugares exóticos y fantasear con unas vacaciones de película. Otra bien distinta es organizarlo. Buscar los vuelos, las fechas, preparar un itinerario, los hoteles, reservas, llamadas, consultas, tasas, tarifas... Creo que si no fuera por mi mujer no hubiera visitado ni la mitad de los sitios que conozco, dentro y fuera de España. Me habría quedado sin conocer Copenhague, Tokio, Toronto, Lisboa, Mallorca, Salamanca, o San Mamés... Su facilidad para organizarse, el manejo que demuestra de la agenda y el dietario, su disposición para gestionar servicios y solicitudes son cosas que están más allá de mi entendimiento, y en las que soy un completo inútil.
Es otra clara confirmación (una más) de que yo no soy nada sin ella.

¡Que la Fuerza os acompañe!
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Comentarios

  1. ohhhhhh,qué bonito.... muchos se sentirían identificados...

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  2. Tu tienes tus talentos pa unas cosas y ella pa otras, por eso estáis tan bien juntos, porque os ayudáis!! Y sobre el papeleo, pues ya saben que lo hacen para que la mitad de cosas ni las pidas ni las hagas y te canses de rellenar, y esperar.
    Pero seguro que serás un padrazo!! Ya quisiera yo haber tenido un padre como tu!

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  3. No es para tanto. Ya os contaré cuando de verdad haya que apechugar. Gracias ;)

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  4. Qué premonitorio el anterior comentario. Unas horitas antes del acontecimiento. A ver si nos cuentas cómo te va. Besitos a los cuatro

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