Viernes dando la nota #203: Dylan

Cortito y al pie. Esta semana Bob Dylan cumple 76 años. En alguna ocasión he comentado que no es de mis artistas favoritos, y tengo que confesar que me he detenido nunca a leer o interpretar sus letras, ni a empaparme de sus discos. Nunca me llamó la atención, nunca me gustó especialmente Dylan. Claro que hasta él mismo dice cosas como "Yo sólo soy Bob Dylan cuando tengo que ser Bob Dylan. La mayor parte del tiempo quiero ser yo mismo". No sé si será la voz, o el estilo, no sé si será la época... "Yo no tengo una voz bonita. Yo no sé cantar bonito, y además no quiero". Al menos la actitud la tiene. Creo que de las canciones que le conozco –reconozco que no son muchas– me quedo con la historia tremenda de Hurricane Carter.

Seguramente muchos conoceréis y os gustarán temazos como el Blowin' in the wind, Forever young, Don't think twice it's all right, Mr. Tambourine Man, y tantas otras. Son himnos, canciones históricos, obras maestras. Pero no sé porqué,…

Cuadros con macarrones

Son las doce y media de la noche, del 20 de marzo. Acaba de terminar mi primer Día del Padre.

Ya está la casa en silencio, y los peques están dormidos hace rato. Con suerte aguantarán tranquilos toda la noche, aunque lo normal es que Luke pida un biberón entre la 5 y las 6. La hermana, Leia, es mas dormilona, y desayunará con nosotros por la mañana.
Esta mañana los pequeños han estado hasta tarde conmigo en la cama, jugando y comiendo. Es una de las ventajas de trabajar por la tarde. Leia ha estado sonriéndome, contenta después de su biberón, Luke ha estado chapurreando conmigo un rato, hemos jugado y cantado un poco. Después de comer y cambiarlos, hemos pasado un par de horas paseando y tomando el sol. Luke iba en el carrito, y a Leia la llevaba colgada de una bandolera, para que ejercitara más el cuello y la espalda. Un invento.

Y por la tarde al trabajo. Cuando he vuelto a casa ya estaban bañados, pero me ha dado tiempo a acabar de darles el último biberón y acostarlos. Luke se duerme al momento de meterlo en la cuna, pero me he quedado un rato mirando a la peque mientras me agarraba un dedo y se quedaba tranquila en la suya.

Hoy ha sido un día de llamadas y felicitaciones. Los abuelos, el suegro, los tíos, los compañeros del trabajo, los primos, el Facebook... Cada año pensaba que un día como hoy debía ser como una especie de santo, o día del nombre, o del patrón, no le veía demasiado la gracia. Pero lo verdad es que me ha resultado distinto. Solo una sensación.

No he tenido cuadros hechos con macarrones, ni ceniceros de arcilla con sus huellas, o dibujos con plastidecores diciéndome "te quiero papi". Salvo las llamadas y felicitaciones, ha sido un día normal. Tan especial como todos desde hace 3 meses y medio. Compartido cada minuto y cada gesto con la madre, que lo vuelve todo más especial aún. Mis peques y sus rutinas, sus llantos, sus sonrisas, su parloteo, han sido los de casi todos los días últimamente... pero me ha gustado mi primer Día del Padre.

¡Que la Fuerza os acompañe!

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