No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

Patadas, codazos, cabezazos

La palabra que estoy buscando es envidia.

Muchas veces me da tiempo de sentir el movimiento de los bebés cuando la madre me avisa. Otras no. Otras incluso los notamos a la vez, si estamos cerca o con la mano en el vientre. Siempre me quedo sin palabras.

Al principio era mas curiosidad que otra cosa, y pronto, con la ilusión, fue evolucionando a una suerte de empatía. Aparte de intentar procurarle el mayor bienestar que puedo a la mamá, con masajes, cuidados, cariños, poco mas está en mi mano para compartir el proceso mismo de la gestación. Y son estos momentos en que sentimos cómo se mueven los mellizos en los que me siento mas vinculado empática y emocionalmente.
El 'problema' es que me saben a poco. No alcanzo a imaginarme lo que realmente siente ella con los desperezos y giros de los pequeños. Ni física ni emocionalmente. Algunos movimientos son tan íntimos o tan sutiles que no son perceptibles desde fuera, ni al tacto. Es un vínculo a otro nivel, a otra profundidad.

Hay algunas noches, cuando duerme, en las que me paso un buen rato esperando notar un movimiento, una patada, un codazo, un cabezazo.

La palabra que buscaba es envidia.

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