No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

El juguete del otro

Hace no mucho tiempo comenté que Luke y Leia empezaban a interactuar un poco más entre ellos. Tímidamente al principio, poca cosa en realidad. No pasaba de algunas miradas y empujones en la zona de juegos, o se quitaban el chupete el uno al otro, o la galleta, o el juguete de turno.

Con el paso de las últimas semanas, la relación entre ambos ha empezado a cambiar. Mucho. Ahora se buscan para jugar. Luke persigue a su hermana, se esconde tras el marco de la puerta del pasillo, y se chillan. Es una gozada escucharles cómo se ríen al verse y al correr uno detrás del otro. Aún no hablan, no se llaman por sus nombres, pero da igual, tienen esa cháchara infantil –alguna entrada escribiré sobre esto– entre ellos, aún sin contestarse. Manotean, pisotean, y se agachan, corren unos pasos y se paran en seco para dar la vuelta chillando, y empezar de nuevo. Leia ha tomado la costumbre de enredarse con las cortinas del salón, y jugar con Luke a esconderse y aparecer. ¡Cu cu trás! Peek-a-boo! Y los dos se parten con eso. :D
Y desde hace unas semanas, hemos descubierto que Luke va un paso más allá. Busca más a Leia y se tumba sobre ella como si fuera una almohada, la persigue para agarrarla, o le da pequeños tirones del pelo, o le acaricia la cara. Es más de contacto físico, más expresivo y efusivo.

La verdad es que es una alegría verlos jugar entre ellos, casi sin juguetes. Solo haciéndose compañía. Sobre todo porque van a tenerse el uno al otro durante mucho tiempo. Van a criarse, a crecer juntos, al unísono. No van a ser hermano o hermana mayor, o el pequeño de la casa.

Muchas veces, se ven y se miran, y a él le aparece una sonrisa en la cara. Al poco rato ya está jugando con ella y se ríen. Ya empiezan a ser cada uno el juguete del otro, a ser conscientes de su hermano, y a ser felices entre ellos.

¡Que la Fuerza os acompañe!
Síguenos en Facebook.

Comentarios