No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

El nuevo sitio donde soñar

El fin de semana pasado, aprovechando las vacaciones, el calor, y que estamos papá y mamá disponibles para posibles noches 'problemáticas', hemos cambiado las cunas por camas a los pequeños padawanes. Su habitación no es muy grande, y las camas ocupan más sitio, así que hay que apretarse y racionalizar más el espacio. Se me agarra un pellizco en la tripa cuando veo mi antigua habitación, contigua a la de los peques, atestada de muebles desmontados, bolsas de ropa, tronas, maletas, trastos... Intendencia, que le dicen. Como dijo una vez mi hermana: "en una casa pequeña no hay sitio para la nostalgia".
Últimamente los niños no duermen tan bien ni tan seguido como antes. Ya sea por el calor, o por el cambio de rutinas veraniegas, no hay noche que no nos despierten los llantos. Además Luke desde hace ya unos días no quiere acostarse, se resiste, llora y grita desconsolado para que no lo dejemos en la cama. No sabemos si son pesadillas, que empieza sentir miedo a la oscuridad, o simplemente que no quiere que acabe la diversión que supone estar despierto, corriendo y jugando todo el día. Supongo que como siempre, está pasando una racha. Y espero que se le pase en poco tiempo. Porque llevamos toda la semana sin dormir más de 2 ó 3 horas seguidas, y esta noche ha sido de aúpa. Miedo me da cuando mamá vuelva al trabajo.
La pequeña Leia ha empezado bien su relación con su cama, desde el primer día como si durmiera ahí hace meses. A sus anchas y feliz de la vida. Por ahora sólo Luke se ha caído entre las dos camas. Menos mal que entre cojines y almohadones preventivos, la cosa no ha ido a mayores. Es lo que tiene dormir inquieto y despertarse cada cierto tiempo. Y raro es el día que no termina durmiendo ya de madrugada con nosotros. A ver si pasan estas noches sofocantes de veinte y muchos grados y volvemos a recuperar un poco la normalidad.

Por el momento, mis niños ya duermen en su cama, como los mayores. Ya son un poco más mayores.

¡Que la Fuerza os acompañe!

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