No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

La semana más larga

Al leer el título de este post a casi ninguno le vendrá a la memoria el genial cómic de SuperLópez 'La semana más larga', de Jan, salvo a algún friki (mejor geek) iniciado, que alguno hay, y además de cierta edad. Yo llevo intentado recordar la historieta desde hace un par de días porque no me puedo sacar el título de la cabeza. Y la verdad es que solo recuerdo retazos de la trama: el malvado inventor loco Escariano Avieso, los agujeros que hacía con su máquina diabólica, el inepto inspector Hólmez, el derbi Parchelona-Fespañol...
Todo este revival ochentero viene de 'la semana más larga' que hemos pasado, desde el último jueves. En un post anterior celebraba el hito de llegar a la semana 32 de gestación como una meta desde la que seguir ganando etapas para nuestros mellizos, y que no fueran demasiado inmaduros. Y no pudo ser más premonitorio, porque tras un embarazo tranquilo, sin fatigas, mareos, percances, hemos sufrido un pequeño 'sustito'. El jueves nos encontramos, de golpe y porrazo, ingresados de urgencia con amenaza de parto prematuro.

Los pequeños, con lo bien que se estaban portando, nos salen impacientes. Ya sabíamos que lo normal en este tipo de embarazo es que se adelante la fecha de parto, y teníamos más o menos claro que así sería. Otra cosa muy distinta es el miedo que se pasa cuando ves que tus niños pueden llegar mucho antes de lo que deben. Con 32 semanas escasas, y poco más de kilo y medio cada uno, era demasiado pronto.

Ha sido una semana entre monitores, matronas, celadores, ascensores, paritorios... Me he puesto los papis verdes media docena de veces, y hemos estado esperando contracciones, no queriendo ni mirar a la pantalla de los monitores, mientras en el paritorio contiguo escuchábamos cómo nacía un bebé y rompía a llorar. Uno tras otro. Hasta 5 ó 6 que yo recuerde durante la semana.
Las matronas nos tranquilizaban; todo estaba bien, las contracciones son normales, seguro que se paran... Pero siempre que preguntaban de cuántas semanas estábamos la respuesta era igual, en palabras o por la expresión. Había que aguantar al menos una quincena. Y el proceso es muy simple, tanto que consiste básicamente en esperar a que pase. Muy simple, pero muy desesperante.

Llega un momento en el que uno no puede estar pensando constantemente en lo mismo, e inevitablemente durante una semana la cabeza tiene que evadirse. Yo llevo 2 o 3 días recordando cómics. Incluso me bajé algún que otro capítulo de Fringe o Doctor Who para ver durante la espera. Pero desde hace unos días siempre me venía a la mente 'La semana más larga'. Como la piel del ajo que uno no consigue arrancar del todo para tenerlo limpio y ponerse con el sofrito...

Aún no soy padre, pero a ratos puntuales he sentido un agobio que creo no recordar de ningún otro momento. Y básicamente porque sentía que 'la semana más larga' no es una semana. No sabía cuánto tiempo es, pero desde luego no una semana. No ha llegado a ser algo insalvable, porque tenía que pasarlo, pero imagino que es solo la primera semana, el principio...
Finalmente estamos en casa. El tratamiento fue bien y evitamos el parto prematuro, al menos por el momento. Todo ha cambiado, el susto pasó, pero el miedo aún está ahí. Ahora a ver si aguantamos.

Próxima meta: las 35 semanas.

PD.: El anterior cómic de SuperLópez que había publicado Jan fue 'El Señor de Los Chupetes'. El siguiente a 'La semana más larga' fue 'Los Cabecicubos'. Y después de este, 'La Caja de Pandora'. ¿Casualidad? No lo creo... ;)

Comentarios

  1. Madre mía es complicado, no saber que va a pasar la incertidumbre tener miedo por los peques, menos mal que todo acabo bien 😘😘😘😘

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    1. Si, todo acabó de forma perfecta: los cuatro en casa.
      Ya verás como en vuestro caso también todo sale bien ;)
      Besos

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