No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

JM y el complejo de Peter Pan

Mi Peter Pan tiene ya 46 años. Cuarenta y seis. En realidad treinta y nueve más siete, recién cumplidos. Hace no mucho tiempo solía usar la frase "el hombre tiene la edad de la mujer que ama", defendiéndome o excusándome por mis canas. Ahora tengo hijos. Y obviamente no puedo cambiar mi edad por la de los niños, pero hay ocasiones en las que con ellos –cambia con por junto a o por ellos– me siento como tuviera su inocencia, su capacidad de asombro y de disfrutar de las cosas simples. Logran ese contagio mágico, hacer que lo vea todo a través de sus ojos y sus sonrisas, y acercarme un poco a sentirme como un niño. Cuarenta y seis añazos de Peter Pan.

Apenas recuerdo mis siete años, la verdad. Sí, tengo memoria de algunos juguetes, los Tente o los Clicks de Famobil, y de compartir habitación y juegos con mi hermano. Cuatro décadas después, el juego ha vuelto a instalarse en mis días. Al menos en mi tiempo libre. Y no me refiero a volver a encender la consola o el PC para pasar horas conquistando mundos o campeonatos de fútbol. Esta semana hemos hecho hueco, y los juegos de mesa de los padawanes ya tienen su estantería en el salón de la Academia-Jedi. Y mi Peter Pan está encantado.

De los últimos sets de Lego que han llegado a la Academia-Jedi.
Me veo hojeando catálogos de juegos, visitando webs y tiendas, y consultando guías y reviews como las de Juls de BaM! o Joaquín de Padres Frikis. Los juegos de mesa han vuelto, pero también los puzzles, y los Legos. Y me entrego por completo a ello, con –junto a, por– ellos. Peter Pan desatado. A veces me da la impresión de que el que disfruta más de todo esto soy yo mismo, más incluso que ellos. Vuelvo a soñar con dados D10, con volver a jugar y dirigir partidas de rol.

Partida de Cluedo Junior con los padawanes y el primo Rafa.
Y mi yo viejoven no anda más inquieto sólo por los juegos. Incluso las películas y los dibujos, y hasta los cómics. Atrás quedaron las pepapigs y los pocoyós de los primeros años. Ahora reconozco que ven –vemos– series que me sacan alguna sonrisa. Y deseando estoy de que empiecen a leer libros como los de Alex Colt, o de ir de nuevo al cine a ver alguna que otra película infantil con la excusa de llevarlos a ellos. La misma excusa que con las visitas recientes a los museos o a parques temáticos de dinosaurios. Uno de los momentos más divertidos e intensos junto a Luke fue compartir con él una atracción en 4D de esas que nuestro asiento se movía como si estuviéramos dentro de la película. Nos agarramos, nos reímos y chillamos como locos. Lástima que Leia no pudiera entrar por su estatura... ¡Una razón más para su insistencia en volver a Dinópolis el año que viene!

La tendencia y el boom actual de los juegos de mesa y de rol, la cantidad de blogs y webs de ocio familiar con juegos, cine y literatura, y la cultura popular y la democratización del frikismo... Todo es una confabulación para que mi niño interior esté sobreexcitado. Si a eso le sumamos que hace ya un par de años decidí mudarme a Nunca Jamás, seguiré sumando canas a mi Peter Pan...

Y ahora perdonadme, pero la pequeña Leia me espera en su cama para contarme más de la última aventura de las Princesas Dragón y los tartarugos...


P.S.: Este post tiene su continuación aquí: Campanilla.

¡Que la Fuerza os acompañe!

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Comentarios

  1. Mi Peter Pan interior creo que se esfumo hace tiempo. Pero te leo y noto un hormigueo...igual no se murió y sigue por ahí escondido. Necesito tiempo, tiempo que la vida no me da y mientras tanto pisoteo todo lo que quedaba de la aquella niña que fui.
    Gracias JM por tus palabras.

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    Respuestas
    1. Puede ser Peter Pan, Wendy , y Campanilla. Todo tiene su momento. Sigue buscando tu sombra, aunque tengas que revolver los cajones y armarios. Los niños que fuimos siguen ahí. ;)

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