No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

Arrancando 2019 entre dinosaurios

¿Os he contado ya que en la Academia-Jedi hay obsesión por los dinosaurios? Tanto es así, que estas pasadas navidades, cuando nos planteamos pasar unos días fuera y recibir el año nuevo con una escapada en familia, una de las opciones que barajamos fue la de meternos unos cientos de kilómetros en el coche y plantarnos en Teruel. Puede que como a mí, a muchos no os sonara esta zona como rica en excavaciones y restos fósiles, pero la verdad es que ha sido todo un descubrimiento. Han sido tan solo unos días, pero ya solo por visitar pueblos como Albarracín o Galve y su pequeñito —y maravilloso— museo paleontológico, ya merecía la pena el viaje.
Graffiti en Galve, con el nombre del pueblo y varios dinosaurios.
Hubo tiempo en el trayecto para hacer parada improvisada y conocer la ciudad de Cuenca. El viaje es largo, pero recorrer la ciudad en el trenecito turístico es ir sobre seguro para que Luke y Leia lo llevaran bien y acabáramos todos encantados con las vistas y las Casas Colgadas. Luego ya de noche llegamos hasta nuestro destino, Albarracín, y nada más pasear por sus cuestas y ver su plaza, decidimos inmediatamente que era el sitio perfecto para celebrar las campanadas y la entrada de año, allí mismo. De los pueblos más bonitos que he podido visitar. Pero el plato fuerte del programa era la visita a Dinópolis, el parque temático de dinosaurios de Teruel.

Tras la vuelta a la Academia-Jedi, si le preguntáis al pequeño protopaleontólogo Luke, os contestará que lo que más le gustó de la escapada fue el Museo Paleontológico de Teruel, dentro del parque de Dinópolis (y la película 4D qué vimos juntos). Y la verdad es que merece la pena, tienen grandes piezas tanto originales como reconstrucciones, y dioramas. El mundo marino, el enorme Turiasaurus Riodevensis es espectacular, y el Tiranosaurio Rex es flipante.

Una muestra de que Luke –y los demás– disfrutó de la experiencia como nunca es que quería que le sacara fotos con casi cada pieza del museo. Algo inusual, ya que normalmente no le gusta que le fotografiemos ni posar para la cámara. No sé cuántas fotos hice. Un espacio realmente fotogénico, y con los peques asombrados en cada sala y con cada figura. Una visita educativa muy recomendable, aparte del día de actividades y diversión que supone la visita a Dinopolis.

Cuenca, Albarracín, el museo de Galve, los dinosaurios de Dinópolis... Una experiencia fantástica para empezar bien el año. Tanto, que los padawanes están empeñados en que volvamos el año que viene! 😅

¡Que la Fuerza os acompañe!

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Comentarios

  1. Cómo mola!!!! El pollo también estuvo allí hacer un año. Y lo paso muy bien. Falto yo por conocerlo.

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    1. Pues sí que mola. Los peques lo fliparon, pero a mí me encanto también! 😉

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  2. A nosotros nos falta por ver un par de esos pequeños museos, el de Galve es uno de ello. Pero vale la pena. Claro que a mi me pilla más cerca.

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    1. Si que merece la pena. El resto de centros de Donopolis y museos estaban cerrados, quizás en otra ocasión. 😉

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