No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.


Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

Recetas de la Academia-Jedi: Risotto con bacon

Esta semana vuelvo a meterme en uno de los espacios de mi paternidad que no suelo enseñaros demasiado. Y es que los cuidados y la crianza incluyen muchas cuestiones, algunas tan mundanas como cocinar y alimentar a la familia. Así que hoy cambio de habitación y de herramientas, y os traigo una receta. Además, siempre he pensado que no se trata solamente de cocina y alimentación, sino que es importante que mi hijo y mi hija nos vean cocinar –y realizar muchas otras tareas– tanto a la Maestra-Jedi como a mí, en equidad. Y que vean con normalidad tanto a su padre y como a su madre realizar labores cotidianas, domésticas, de intendencia y de cuidados como lo que son, algo habitual y natural. Enseñar explicando, haciendo y predicando con el ejemplo. Como en la ocasión anterior, se trata de una receta sin complicaciones, muy sencillita. No tanto como para que los peques se pongan a cocinar conmigo, ya llegará el momento. Pero lo mejor es la sensación y la felicidad que produce el escuchar a mi pequeña decirme, aún con churretes en la cara y la cuchara en la mano, "Gracias, papi, está muy rico".

Risotto con bacon

Como no soy ningún aspirante a MasterChef, recurro a tips de internet para orientarme, o incluso para improvisar. Pero normalmente el proceso para preparar el risotto es siempre el mismo, y yo lo hago a mi gusto. Es una receta muy básica, y aunque puedes hacerlos con setas, verduras, legumbres o incluso pescado, a mí particularmente me gusta con bacon. Todo es siempre mejor con bacon.

Ingredientes para 4 personas:

  • Aceite.
  • Una cebolla.
  • Un calabacín.
  • Tres lonchas de bacon ahumado o un blister de taquitos de bacon.
  • Cuatro tacitas de arroz, de la variedad italiana arborio.
  • Medio vaso de vino blanco.
  • Un litro de caldo de vuestro gusto. Yo uso Aneto.
  • Queso parmigiano reggiano.
  • Mantequilla opcional.
  • Y como siempre, un botellín de cerveza (yo uso sin alcohol). Esto también es opcional.

Modus operandi:

Paso 1: sofrito base y cocción de ingredientes adicionales.

Ponemos a calentar un fondo de aceite en una sartén grande o una olla. Picamos muy finita la cebolla y el calabacín, y hacemos un sofrito a fuego lento. También puedes añadir un poco de ajo picado, pero eso ya es cuestión de gusto. Una vez bien pochado todo, añadimos el ingrediente elegido para la receta (carne, pescado, verdura, legumbres, etc.). En nuestro caso, el bacon en daditos.

Abrimos el botellín de cerveza (sin alcohol).

Paso 2: tostar el arroz.
Damos un trago a la cerveza.

Una vez que los ingredientes estén hechos, añadimos el arroz arborio, que es la más indicada para preparar risotto. Lo rehogamos a fuego medio durante unos cuatro o cinco minutos, para que los granos se tuesten un poco y así aguanten mejor la cocción. Después de esta fase podremos añadir medio vaso de vino para darle más sabor al plato. Mientras, pondremos a hervir el caldo que usaremos más tarde para esa cocción en una olla aparte.
Podemos dar otro trago a la cerveza.

Paso 3: añadir el caldo.

Una vez evaporado el alcohol y absorbido el vino, bajamos el fuego y empezamos a añadir con un cucharón poco a poco el caldo caliente, removiendo constantemente con una cuchara de madera o una espátula. Al ir añadiendo el caldo, éste se irá evaporando y absorbiendo por el arroz, así que debemos tener cuidado que no llegue a secarse, y siempre se mantenga con algo de caldo en la cocción. Este proceso durará entre unos quince o veinte minutos. Los granos irán adquiriendo cremosidad gracias al almidón que libera esta variedad de arroz arborio. Acabamos con el caldo, y si fuera necesario, seguimos añadiendo un poco de agua hirviendo, pero nunca deberemos dejar secar del todo el arroz. Con el tiempo y la práctica se aprende a reconocer el punto exacto de cremosidad y untuosidad que debe tener el risotto, ni demasiado seco ni demasiado húmedo. Mientras, podemos seguir con un par de tragos más a la cerveza. Ya queda poco.

Paso 4: mantecar el risotto.

Una vez terminada la cocción, retiraremos del fuego la cacerola y añadiremos el queso parmigiano reggiano y opcionalmente podemos añadir también un poco de mantequilla para aportar aún más untuosidad al arroz. Lo mezclamos bien y dejaremos reposar el risotto tapado durante unos cinco minutos antes de servir.
Acabamos la cerveza y echamos el botellín vacío a reciclar (cubo verde).

Acompañad el plato con vuestra ensalada favorita, y bon appétit! Seguro que a muchos de vosotros el risotto os gusta más con setas o verduras. ¿O incluso con fruta? Contad, contad....

¡Que la Fuerza os acompañe!
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Comentarios

  1. Que ricoooooooooo!!! Ya me diste hambreeeeeeeeeee!!!

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    1. Sí que sale rico. Es laborioso, pero simple de hacer, y merece la pena, que luego rebañan el platio! xD

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