No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.


Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

Día del Padre - Cuadros de macarrones

Paseando por la playa con el pequeño Luke.
Seis de cada diez padres y madres no dedican ni dos horas a la semana a jugar con sus hijos. Leo esto en un artículo de prensa, y solo puedo sentir tristeza. También leo que la mayoría saben de la importancia del juego y del tiempo compartido con sus críos, y que les gustaría poder dedicarse más a ello. Todo son ventajas, para los pequeños y para los adultos. Los vínculos se fortalecen, uno se siente más unido a ellos, más comunicativo, incluso rejuvenecido. Uno vuelve a ser un niño por un rato. Es triste.

Triste porque no es fácil. Esta sociedad no nos da respiro, y siempre hay una razón de peso para no poner los cuidados y la infancia (y los dependientes) en el centro, donde importa. Porque la conciliación es mentira. Con estos ritmos de vida, la falta de tiempo y de oportunidad, de posibilidades, la falta de medidas de conciliación, de corresponsabilidad, y hasta de implicación, de igualdad y compromiso, perdemos todos.

Ser padre en el Día del Padre, y que en los medios esta semana no dejen de aparecer "padrazos", o reportajes sobre la conciliación o la falta de ella, lo que ha cambiado la figura paterna con el paso de las generaciones. Ser padre y que te sigan vendiendo que el tiempo de calidad es la solución. Ser padre y que la preocupación de unos cuantos sea que en el cole no les dejen a los peques hacerles un cuadro con macarrones. O ser padre en el Día del Padre y asumir una vida de padre, roles corresponsables, padres igualitarios y cuidadores.

Tantas formas de ser padre y de sentirme padre. Padres igualitarios, padres invisibles, padres tradicionales, padres que solo esperan una palmadita en la espalda, o el cuadro de macarrones. O incluso padres ausentes. Queriendo o sin querer. El caso es que lo que está en el centro de un día como hoy no son los hijos e hijas. Por eso en tantos colegios han decidido celebrar el Día de la Familia, más inclusivo y respetuoso.

Yo solo pienso en jugar con ellos, reír juntos, cuidarlos, leerles el Hobbit por mucho cansancio que tenga, atenderlos y alimentarlos, hacerles salpicar agua fuera de la bañera haciéndoles bromas tontas, educarlos, aprender con ellos. Tengo que asimilar y mejorar mi paciencia, la tolerancia al caos, control de mis miedos, gestión de sentimientos. Trabajarme mi Doctor Jekyll y mi Bruce Banner y controlar a mi Mr. Hyde y mi Increíble Hulk. Resistir al Lado Oscuro. Pero todo eso también es ser padre. Cada día.

Nunca hubiera imaginado que hoy disfrutaría de las cosas que disfruto, o que no echaría de menos algunas que antes me obsesionaban. Que el centro de mis días gravitaría en unas pocas horas repartidas a lo largo del día entre horarios de coles y trabajos. Y que un trabajo que me encanta se convertiría tan solo en una forma de comprar tiempo, y decidir acogerme a una reducción de jornada. El tiempo de calidad no existe. Es algo inventado, para satisfacerte a ti, no a ellos. Por eso todo tiempo es poco. A veces no se puede otra cosa. Pero otras sí, y hay que esforzarse.

Mejor olvídate del cuadro de macarrones hoy, por mucho que sea 19 de marzo. Mejor ten una igualitaria y feliz vida de padre.

¡Que la Fuerza os acompañe!

Suscríbete
Suscríbete por correo

Comentarios

  1. A tus pies, compañero. Yo te regalaba el cuadro de macarrones igual, por padre imperfecto - como todos- pero presente y consciente de que "e la conciliación es mentira. Con estos ritmos de vida, la falta de tiempo y de oportunidad, de posibilidades, la falta de medidas de conciliación, de corresponsabilidad, y hasta de implicación, de igualdad y compromiso, perdemos todos".

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias. Esto son solo granitos de arena. Pero hay que ponerlos, y yo pongo los míos ;)

      Eliminar
  2. Esos ratos no vuelven y los añoraremos

    ResponderEliminar

Publicar un comentario