No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

La camiseta rosa

Creo que sin darme cuenta ni pretenderlo, he conseguido algo que si bien en el fondo es una soberana tontería, de sentido común, parecía bastante complicado.

No me gusta el rosa. Ni para vestir, ni para diseñar, ni mucho menos para etiquetar. Y sin embargo siempre ha estado ahí. Desde que nacieron los mellizos, niño y niña, niña y niño, ya podéis imaginar el panorama. La idea y la intención de luchar contra los estereotipos de género se estampa contra las bolsas de ropa heredada –un millón de gracias por todas ellas–, los regalos, el bombardeo publicitario, los cuentos y dibujos, y sobre todo, el gusto y la predilección de la pequeña Leia por el color rosa. La Fuerza es intensa en ella, ya la conocéis, pero como escribía hace unos años, desde el ultravioleta al infrarrojo, el Lado Luminoso de la Fuerza tiene colores para aburrir, pero nunca subestimes el Poder del Lado Rosa.

Cada vez menos, pero en mi fondo de armario siempre aposté todo al negro. Camisetas frikis, cazadoras, incluso gorros y bragas para el frío. Siempre me sentí más cómodo en el Lado Oscuro, e imagino que tendrá que ver mucho con mis aficiones e incluso con mis gustos musicales.

Pero de un tiempo a esta parte veo todo con otros ojos. Y me descubro de rosa, o morado. Serán las gafas. O vistiendo al pequeño Luke con una camiseta rosa de R2D2, o a Leia con otra azul con naves de Star Wars o una gris oscuro de Led Zeppelin. Y ya no tengo que explicarles que ese color también es chulo y les queda genial, porque yo ya no voy de negro.

Me miro al espejo, y me doy cuenta de que todo esto –incluido este post– es una soberana tontería. La ropa y los colores que vestimos no son importantes, pero los prejuicios y sobre todo los estereotipos, sí. Nos etiquetan, nos encasillan y nos limitan. El logro absurdo es que hoy me puse una camiseta rosa, sin pensarlo, como tantas otras veces. Y creo que mis pequeños lo ven como es: intrascendente, normal, una soberana tontería. Ellos están ya en otras cuestiones. Les da igual el color. Aunque a Leia le sigue gustando el rosa y tiene mucha ropa de ese color, lo que le importa es combinarlo bien. Y a Luke en el fondo le da igual, siempre que haya dinosaurios.

¡Que la Fuerza os acompañe!
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Comentarios

  1. El tema de los colores es una forma de etiquetar, por eso son importantes los colores precisamente para romper esos prejuicios.
    Un saludo.

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  2. Mi lucha diaria! Tengo dos niños y siempre apartando a el rosa...Micromachismos aprendidos... A mi es un color que nunca me ha gustado, pero ahora lo intento introducir en casa con más fuerza... Como con los pobres vasos rosas del Ikea que estaban castigados en un rincón del armario, ahora hay que comer con ellos sí o sí!!
    Espadas laser rosas ya para los jedi!!!!

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  3. Lo cierto es que los colores son irrelevantes mientras el dibujo sea chulo. Tengo dos camisetas superchulas... quiero decir que tenía, porque se las ha quedado Daniel porque él lo vale y punto. Le da igual que tengan un poco marcada la cintura. Si es que ni se ha dado cuenta. Ni él ni nadie. Lo importante es que sale Jason en una y un duende muy loco en la otra

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