No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

La puerta blanca

#DQTC: Día del Niño

Mis primeros recuerdos son de una puerta blanca. En la casa en la que vivíamos mis padres, mis dos hermanos y yo. Mi madre nos ponía alguna película de dibujos en un Cinexin, y la proyectaba en esa puerta. También había un Ibertren en una vitrina de cristal. No podíamos tocarlo ni jugar con él. No recuerdo mucho más de aquella casa. Tampoco recuerdo a mi padre. Tengo retazos deshilachados de cuando nació mi hermana, la pequeña. Y poco más. Es todo lo que me queda de mi primera infancia.

Luego llegaron los primeros recuerdos nítidos, ya con unos seis años, creo. El colegio, y la vecina francesa que nos llevaba, mi primera bici, la nieve. La habitación compartida con mi hermano y el tambor de Colón lleno de Tentes y clicks de Famobil. El uniforme de mi padre cuando volvía del cuartel. Mi primer amigo. Los primeros veranos en la piscina con mi madre, y más tarde en la playa con los tíos, y mi abuelo. Poco más... Y la consciencia de ser niño.
Mis hermanos y yo. Soy el mayor, no tendría más de 6 años.
No estoy seguro de que algunos de esos recuerdos sean auténticos, están mezclados con álbumes de fotos desteñidas. Mi padre me hizo muchas fotos. Y alguna vez me cuenta anécdotas de hace treintaytantos o cuarenta años. Pero eso no lo recuerdo. La puerta blanca sí.

Ahora, con 45 años, los recuerdos de entonces siguen donde estaban, pero voy acumulando otros nuevos. Vuelvo a vivir anécdotas de niño, junto a los míos. En ocasiones vuelvo a mirar las cosas con ojos de niño, cuando me acuerdo. Y también les hago muchas fotos. Cada día es importante. Cada día es el más importante para un niño, sea el Día del Niño o no. Pasan demasiado rápido, y no quiero olvidarlos como los de mi infancia. Tampoco sé qué recuerdos guardarán en el futuro mis hijos de estos años. Pero espero que no sean dibujos animados proyectados en una puerta blanca.

– Leia, entra, que ya es de noche.
– Ahora, que estoy esperando que llegue papi del trabajo...

Leia sentada ante la puerta de casa esperando a que vuelva del trabajo.


– Luke, ¿quieres ir a comprar al súper con mami?
– ¿Hoy tú no trabajas, papi?
– No, tesoro, hoy no trabajo.
– Pues entonces aprovecho y me quedo contigo.


Con Luke en brazos.

El Día del Niño también es eso. También es hoy. Y mañana.

¡Que la Fuerza os acompañe!

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Comentarios

  1. aaayyssss
    qué recuerdos!!!
    esos juguetes... qué jovencito eres, leñe!!! me pillaron mayor!

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    1. Bueno, a mis 45 años el adjetivo 'jovencito' empìeza a no hacerme justicia.
      Los Tentes y el Cinexin ya ni se fabrican, y los Clicks hace muchos años que cambiaron de familia ;)

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  2. Qué bonito post. Fíjate que nos llevamos unos años (no muchos) y yo recuerdo casi todo lo que dices. El cinexin era lo más!

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  3. La verdad que yo también tengo recuerdos confusos y pocos de cuando era muy pequeña, no muy nítidos, y si de algo hablamos mucho mi marido y yo es de intentar pasar el máximo tiempo posible con ellos, dentro de lo que el trabajo nos pueda permitir.

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  4. Yo también me empeño en hacer muchas fotos. Aparte de ser una de mis aficiones, nunca agradecí lo suficiente a mi padre que en una época en la que la mayoría tenía cuatro o cinco fotos de pequeños, nosotros tenemos un montón. Y ahora de mayor es tan genial poder verlas, repasar recuerdos...

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  5. Qué bonita entrada... Es cierto que la mayoría de las veces los papis os perdéis muchísimas cosas por “culpa” del trabajo. Los canijos os echan de menos y deseandito están de veros y compartir ese momento de cuento o baño o lo que sea con vosotros. Me encantó! ❤️

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