Viernes dando la nota #203: Dylan

Cortito y al pie. Esta semana Bob Dylan cumple 76 años. En alguna ocasión he comentado que no es de mis artistas favoritos, y tengo que confesar que me he detenido nunca a leer o interpretar sus letras, ni a empaparme de sus discos. Nunca me llamó la atención, nunca me gustó especialmente Dylan. Claro que hasta él mismo dice cosas como "Yo sólo soy Bob Dylan cuando tengo que ser Bob Dylan. La mayor parte del tiempo quiero ser yo mismo". No sé si será la voz, o el estilo, no sé si será la época... "Yo no tengo una voz bonita. Yo no sé cantar bonito, y además no quiero". Al menos la actitud la tiene. Creo que de las canciones que le conozco –reconozco que no son muchas– me quedo con la historia tremenda de Hurricane Carter.

Seguramente muchos conoceréis y os gustarán temazos como el Blowin' in the wind, Forever young, Don't think twice it's all right, Mr. Tambourine Man, y tantas otras. Son himnos, canciones históricos, obras maestras. Pero no sé porqué,…

De uno en uno

Hace tiempo que tengo un tema pendiente, de esos que se te quedan semanas y hasta meses en la carpeta de borradores, y nunca tienes tiempo para darle el empujón y sacarlo. Y este mes de junio, por casualidad, me ha llegado la prueba y la razón para ponerme a escribirlo y demostrar lo que tenía en mente. La varicela me ha dado la oportunidad de experimentar con mis mellizos... por separado.

Hace unas semanas, la pequeña Leia pasó una semanita en casa, por cortesía del virus varicela-zóster. Así que armados de paciencia, lápices de colores, rock n' roll, y cookies, nos dispusimos a disfrutar de la baja. La experiencia es agotadora, pero yo echaba de menos cuando aún no iban al cole y estaban todas las mañana conmigo. La pena es no haber podido bajar al parque a jugar, o dar más paseos. El asunto se complicaba por la logística de tener mellizos, ya que teníamos que llevar y recoger a Luke del colegio. Y justo 15 días después, llegó la Fase 2: con Leia ya sana, ahora es el pequeño padawan el que pilla el virus, como nos temíamos. Y esta vez bastante más virulento. De un día para otro se le cubrió medio cuerpo de pupas. Cambio de papeles, y vuelta a empezar.
Por un lado, me daba un poco de rabia que no hubieran coincidido, y tener que pasar en dos ocasiones por el proceso. Pero por otra parte me alegro, así he podido pasar en dos ocasiones por el proceso. Me explico. Es extraño, pero incluso lo hemos comentado más de una vez en casa. Cuando estamos con uno solo de los mellizos, todo es distinto. Y no me refiero solo a la obviedad. Hasta parece que se comportaran de forma distinta, más manejables, y más colaboradores. Tras más de tres años con Luke y Leia con nosotros, pasar una mañana o una tarde con uno solo de ellos –para lo que quiero explicar da lo mismo cuál– es una especie de tiempo muerto. Sigue siendo agotador, pero con menor intensidad, como que te recarga un poco las pilas, un cierto aire de... ¿descanso?

Supongo que una de las claves es justo eso, la intensidad, que afloja un poco en estas situaciones, y que nos permite dedicarle tiempo en exclusiva a cada uno, y dentro de nuestras posibilidades, ofrecerle a cada uno lo que necesitan de nosotros. Sin interferencias entre ellos. Como merecen y como debería ser. Es algo que siempre he tenido presente, pero rara vez podemos llevarlo a cabo. Y estas semanas, con la excusa de la varicela, sí he podido estar y disfrutar las mañanas con cada uno de ellos a solas. De uno en uno. Agotado también, pero con otra intensidad, y satisfecho. Esta semana ha terminado el curso y ya están de vacaciones, así que ahora sí que va a ser intenso.

Y es que como contestamos a veces cuando alguien nos pregunta sobre lo duro que puede ser criar a una parejita de golpe, "yo no sé lo que es criar a uno solo". Solo de vez en cuando. ¿A quién más –con o sin mellizos– no le ha pasado algo parecido?

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Comentarios

  1. La frase de "yo no sé lo que es criar a uno solo" la he dicho mucho. Para nosotros, lo normal es hacerlo todo para dos o con dos. Y sí que es verdad que cuando alguno está malito y se queda en casa, es muy diferente y al no estar su hermano para competir, todo es más llevadero y más relajado. Ánimo con las vacaciones, por aquí ya hemos llegado al tope de la "intensidad" y no hace ni una semana...ay may!

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    1. Claro. Siempre piensas automáticamente en el doble. Dos botellas, dos meriendas, dos toallas, dos regalos... Ya lo haces instintivamente xDD
      Que disfrutéis las vacaciones! ;)

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  2. jajaja yo aun no puedo decirte como son las cosas "de uno en uno" por ahora siempre estan juntos, imagino, por lógico que como tu dices, será más llevadero.
    Me encanta leerte y por favor, no te dejes tantos buenos post en "borradores" ¡que nos privas de ellos! ;))

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    1. Voy haciendo lo que puedo, como siempre, como con todo.
      Ya tendrás tus momentos de 'uno en uno', ya verás cómo cambia el cuento ;)

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  3. A mí me pasa igual, los dos siempre es agotador. Yo lo que hago es hacer actividades solo con uno y dejar al otro con la abuela. Vamos a yoga, natación o hacer un recado y así puedo disfrutar de tiempo con uno solo y relajarme y sentir la esperiencia de ser madre single...pero vaya, me gusta un rato, al poco ya estoy echando de menos al otro!!

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    1. Si, eso también pasa, se les echa de menos enseguida. Pero es genial dedicarles atención tiempo en exclusiva de vez en cuando ;)

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