No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

Cháchara

Cuando tienes hijos, eres básicamente un mar de dudas. Es normal consultar blogs y artículos sobre los hitos del desarrollo del bebé, para ir haciéndonos una idea de cómo se van desarrollando, si llevan un ritmo correcto, si son más o menos espabilados en según qué actividad o aptitud. Y después están las demás mamás (y papás) que siempre, siempre, te cuentan que su pequeño hacía tal o cual cosa cuatro o cinco meses antes que los tuyos.
En el caso de los mellizos, según hemos leído en distintas fuentes, el desarrollo de ciertas habilidades es un poco distinto. En el habla, por ejemplo, es normal encontrar artículos y dudas de muchas mamás sobre un posible desarrollo tardío en sus bebés. Y se dan muchas explicaciones, como el hecho de estar constantemente con un hermano, y el uso de un 'lenguaje gemelar' (los que no lo hayáis visto, no os perdáis el vídeo), la famosa idioglosia o criptofasia, lo que disminuye la necesidad del niño de hacerse entender. O que los padres no pueden dedicar a cada hijo individualmente el tiempo y la atención exclusiva necesaria o ideal para que desarrolle el habla como lo haría con un hijo simple, incluyendo contacto visual y el uso de un lenguaje incitador en lugar de uno controlador. También he leído que los mellizos y gemelos suelen ser prematuros, lo que puede generar un pequeño retraso fisiológico en su desarrollo inicial del habla. Incluso se apuntan causas genéticas y hereditarias. En fin, mucha teoría.

Hace ya unos meses, cuando empezaron con las primeras peroratas, era Luke el que llevaba la 'voz cantante'. Ahora, con 22 meses, Leia no para de charlar. Es un pequeño loro que lo repite todo. Hasta construye pequeñas frases inteligibles: "Galletitta, para el hemmanno", "La cama de la nenna"... En los últimos dos meses, su vocabulario ha aumentado de forma espectacular. El pequeño Luke también charla, pero aún con ese lenguaje de niños que sólo entienden ellos. Sólo usa palabras sueltas, aunque también ha ampliado el repertorio: "jacca", "licóhtero", "car", y la que sigue siendo su favorita: "Luna!!!".

Solemos hablarles mucho, todo lo que podemos, aunque a veces el agotamiento y el trajín que generan los dos juntos lo hace complicado. Oímos música y cantamos canciones infantiles, tanto en español como en inglés. Les leemos cuentos, de esos simples, de señalar objetos o animales, o más elaborados, con historias, como el de la foto. Todo siempre con mucho cariño y complicidad, y evitando situaciones estresantes o gritos. Tampoco somos unos obsesos, todo el día intentando que los pequeños se suelten de golpe y tengan una conversación. Es sólo la forma natural de interactuar con ellos, según van pasando los meses y van desarrollándose. En realidad, es el sentido común y el instinto el que da las pautas. Son ellos mismos, los padawanes, los que te marcan el paso. La rutina hace que todo sea más fácil, aunque como siempre, todo lo que se necesita es mucho cariño, mucha paciencia y mucha insistencia.

Al final, lo importante es que sus progresos siempre sigan una linea ascendente, a su ritmo.

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