No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

La palabra que buscaba era envidia

Hoy me he encontrado por sorpresa con un vídeo en el twitter de 1MamaPara2 que me ha encantado emocionado! Y me ha traído a la memoria momentos especiales.

Se trata de un vídeo donde presentan una especie de cinturón (dos en realidad, uno para el papá y otro para la mamá), creado por la empresa de pañales Huggies y las agencias creativas Ogilvy & Mather Argentina, que permite a los papás experimentar en tiempo real los movimientos del bebé (o los bebés), y acercarse un poco a lo que siente la mamá en su vientre, casi como si ellos lo tuvieran en su interior. Han lanzado el vídeo para la festividad del Día del Padre, que en Argentina y gran parte de Latinoamérica se celebra el tercer domingo de junio.



El vídeo es lo suficientemente explicativo. Aquí está la noticia en la web del diario británico Daily Mail.

Nada más ver el tuit y el vídeo, me vino a la cabeza lo que escribí en su momento, a finales de octubre de 2011, poco antes de que nacieran Luke y Leia. Por aquel entonces el embarazo seguía su ritmo estupendamente y los dos estábamos experimentando y viviendo la gestación como cualquier mamá y papá. Supongo que como cualquiera de vosotras y vosotros. Los momentos en los que llegaba a sentir el movimiento de los mellizos en el vientre eran muy especiales. Son momentos en los que un padre se siente más unido todavía a la madre, y en los que el sentimiento de 'paternidad' se dispara aún más.
Pero había una sensación que no sabía cómo expresar. Y fue gracias a escribir en este blog sobre patadas, codazos y cabezazos, que di con la palabra que estaba buscando: envidia.

Lo que habrán sentido los protagonistas del vídeo, o lo que sentirán los que prueben los cinturones, debe ser impresionante. Solo puedo llegar a imaginármelo, un poco. Supongo que tendrán algo de lo que yo ansiaba en su momento. Una vinculación con la mamá y con los bebés a otro nivel, a otra profundidad. A mi sólo con verlo en la web se me han puesto los pelos de punta, y me han dado ganas de contarlo, de expresarlo. Me ha emocionado.

Envidia era la palabra.

¡Que la Fuerza os acompañe!
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