miércoles, 1 de febrero de 2017

El día de la fruta

Y llegó el día. Sin saber exactamente cómo ni porqué, pero eso no importa realmente. Tiene tanta importancia como la que le dábamos antes de que sucediera. Os hablo de algo que ocurrió hace un par de meses, pero hasta que no se ha convertido en algo habitual y normalizado, no me he detenido a escribirlo. O será porque no tiene importancia.

Uno de los temas que llevo peor desde casi que nacieron los padawanes es la comida. Una obsesión de padre que poco a poco he ido puliendo, y como con tantas otras cosas, es la Maestra-Jedi la que me va enseñando. A la hora de comer empezaba un frustrante tira y afloja, "una cucharada más", "la última"... Con el paso de los meses y los años –qué raro me suena hablar de años ya en el blog– nuestra maestra me ha ido convenciendo de mi error: convertir el hecho de comer en una imposición, una lucha y un trauma.

Lo único que conseguía eran berrinches, cabreos y que le cogieran manía a ciertos alimentos. Ahora intento no obligarles a comer. Insistimos en que es bueno y queremos que coman, pero si lo hacen o dejan el plato lleno, no pasa nada. Ya cada uno tiene sus gustos. Luke, el queso de cualquier tipo y los huevos; la fruta no quiere ni tocarla. A Leia le gusta probar más sabores, pero si hay fresas, mejor apartarse.
El macuto de Luke para el cole.
Cada mañana preparo sus meriendas para el cole, y los viernes toca fruta. Y les pongo fruta. Aunque mes tras mes la pieza de Luke viene de vuelta sin tocar. Ni le insistíamos. Simplemente es viernes, y Luke lleva fruta. Y no pasaba nada si no se la comía.Y un viernes, al recogerlo en la puerta de su clase, su Seño me detiene un momento para contarme: –"JaviLuke se ha comido medio plátano. Él mismo me ha pedido que se lo pele, y se ha puesto a comer, sin más". Y no pude evitar sonreír, asombrado. Le planté dos besos y un abrazo de los que ya empiezan a incomodarle en su entorno, y nos fuimos a casa. Sin darle mayor importancia. Tampoco pasa nada. Pero sonriendo.

Y no puedo dejar de pensar que soy yo el que sigue aprendiendo. Que no pasa nada por ciertas cosas. Que tengo la mejor maestra del mundo. Y que Luke se ha comido el plátano de su merienda del cole, casi cada viernes.

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8 comentarios:

  1. Genial entrada... Nosotros aprendemos a diario con los nenes... Y Alfredo es como Luke... No prueba la fruta... Cuando tenga edad ya veremos como "peleamos" con el tema 😁

    Gran entrada!!!

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  2. Mi niño es frutadicto! Le dices si quiere fruta o chocolate, y se come una manzana o una naranja. Esta semana en el cole era la semana de la fruta y les regalaban las piezas, hasta Caqui se ha zampado. No se come un brocoli, ni una lechuga, pero come fruta y ya con eso soy feliz... Ese medio plátano merece un gran aplauso!! Por poquito se empieza!

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  3. Me alegra saber lo que cuentas porque como ya sabes el mío y la comida no se llevan bien, aunque ahora que está bastante bien de peso y de todo si no quiere comer pues no se come.

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  4. Pixelillo lleva plátano casi a diario y es la única fruta que se suele animar a comer, pero el otro día vio a alguien de su clase con fresas y llego a casa exigiendo comer fresas, ver a los compañeros hace mucho

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  5. Yo es que eso del "día de la fruta no lo entiendo mucho Jajajajaja como dice Julio Basilio "no sea que le cojan gusto y la quieran comer a diario". Todos los días bb Javi lleva fruta en el almuerzo, como bien dices no vale la pena luchar y forzar nada, lo mejor es respetar sus gustos y su saciedad. Ellos nos sorprenden a diario!! Excelente post!!

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  6. Genial post!! Cómo lo cuentas todo de bonito!! Fíjate qué sorpresa!!! 😊👏👏 Me alegro.
    Un besote

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  7. En el cole de Cangrejito es los miércoles. Sin embargo es cangrejito el que a veces nos dice que le compremos algo de fruta.

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  8. 16 años y de fruta comen como mucho manzana, para, sandía y uno de ellos fresas también. Que el plátano le pica. Y ayer casi se come uno por iniciativa propia. Digo casi porque finalmente no fue. Los de 11 come cualquier fruta y te comen a ti si te descuidas. Los asquerosos son los de 16. Adivina por qué. Porque los forcé. Así bien haces si vas a su ritmo y no insistes. Llegará.

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