No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

10 meses

Hoy mis pequeños padawanes han cumplido 10 meses. Y ya dominan los secretos básicos de la Fuerza: energía desbordante, gateo descontrolado en grupo o por libre, mordisqueo de mandos a distancia, gafas, móviles o cualquier otro aparato doméstico que puedan agarrar con sus manos, equilibrio básico de pie con punto de apoyo, parloteo, risas, y conversación críptica,... ¿He nombrado ya la energía inagotable?

Desde hace semanas Luke ya se mantiene en pie apoyado en algún mueble, se levanta y se sienta él solo, gatea. Ya hay que estar pendiente de él a todas horas, porque puede meterse en cualquier rincón de la casa y liarla pardaLeia no se queda atrás. De hecho, es mas lanzada, y se atreve con todo. Hace intentos de soltarse cuando está de pie apoyada en algo, y mantener el equilibrio. Y de los dos es la que se atrevió antes a curiosear por el pasillo oscuro y descubrir el resto de la casa por sí misma. Encima están empezando a trabajar en equipo. Van juntos por el pasillo, se me cuelan en la cocina, se persiguen por el salón y se buscan. Incluso se llaman, manoteando y gritando entre risas. Y así todo el rato...

Ya no queda aparato a salvo en el piso. Ahora estoy empezando a acostumbrarme a cerrar siempre todas las puertas. Son grandes exploradores, todo es un misterio por descubrir, y todo lo quieren agarrar, y si pueden, llevárselo a la boca. Es increíble cómo controlan ya sus manos, cómo agarran, cómo pulsan botones y pantallas con un dedo, como se tocan entre ellos y se intercambian los chupetes y los juguetes... Inagotable. Energía inagotable.
Pero lo que realmente disfruta uno es cómo están empezando a comunicarse. Ya no son aquellos muñecos. Aún no pasan del ta-ta-ta, ma-ma-ma, pa-pa-pa, pero es como si ya empezaran a entendernos un poco, y a intentar hacerse entender. Piden, llaman, atienden a sus nombres, disfrutan de la música y las canciones. Hoy Leia me ha devuelto el móvil de su madre al decir "¿Me lo das?" con la mano extendida. Es la primera vez que me lo hace.

Y sobre todo se ríen. Basta jugar a escondernos tras la puerta o con una sábana, hacerles caras, y ya se están riendo a carcajadas. Incluso hay ocasiones en las que jugando entre ellos, gateando juntos, Luke se parte literalmente de risa viendo a su hermana (cuando sus incipientes primeros dientes no lo tienen de mal humor, claro).

Cuando yo llego a casa por la noche por norma general ellos ya están acostados, pero a mediodía, cuando llega su madre, si están contentos después de haber comido y aún no los he puesto a echar la siesta, es un espectáculo ver el recibimiento que le dan. Si no están demasiado entretenidos jugando o comiendo, le echan los brazos, se les ilumina la sonrisa, a veces se ríen, otras chillan, otras lloran para llamar su atención.

Son ya 10 meses. Se me han pasado volando, viviendo fase a fase, desde que eran recién nacidos, muñecos, hasta ahora que empiezan a explorar incansables y la interactuar con todos y con todo. Y la Fuerza les acompaña. Tienen una energía inagotable.

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