No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

El problema carrito

El 'problema' de los carritos gemelares es básicamente el mismo que el de accesibilidad para personas con discapacidades: el mundo no está hecho para ellos.

Lo primero que pensamos que sería una dificultad es el ascensor. En un edificio de cierta antigüedad, por norma general los ascensores tienen un tamaño, más o menos estándar, de unos 70-80 cm de ancho y alrededor de 90-100 cm de profundidad. La posibilidad de meter ahí un carrito gemelar, ya sea en linea o en paralelo es nula, por supuesto. Y en el caso de que fuera posible, el padre no entra...

Íbamos a conseguir un carrito gemelar en linea, gracias a unos amigos que tuvieron mellizas el año pasado. La solución que pensamos es usar un cuartito que la comunidad de vecinos tiene en la planta baja, y así solo subir y bajar los capazos. Es mala solución, pero era lo mejor que podíamos hacer.
El problema en casa en más o menos el mismo, pero el carro no va a usarse mucho ahí, así que es menos importante. Contra las barreras arquitectónicas poco se puede hacer lamentablemente.

Una mañana quedamos para que nuestro generoso amigo nos pasara el carro, y de golpe nos topamos con el problema definitivo: el coche.

Tenemos un sedán, comprado hace menos de 2 años. El maletero es bastante amplio, más de 540 litros, y dimos por sentado que dentro podríamos llevar casi todo lo necesario, aunque tuviéramos que jugar al 'tetris' con los bultos. A pesar de que había espacio de sobra, por mucho que plegáramos el carro, no había modo de hacerlo pasar por la boca el maletero. De vuelta a su dueño original...
Al final, a pasar por el aro. La única opción que nos quedaba es la 'opción cara'. El Bogaboo Donkey es de los más caros que hemos visto, pero es una maravilla, claro. Al comprarlo nos cercioramos de que efectivamente podíamos meterlo en el coche. Plegado ocupa muy poco, y es el único gemelar que puede ser 'apretado' para que ocupe el ancho de una plaza y media, con lo que posiblemente podamos incluso subirlo en el ascensor de casa.

Finalmente el 'problema carrito' está resuelto, aunque por narices, era la única opción posible y aceptable para nosotros. La única alternativa era usar una silla gemelar de paseo normal, la típica MacLaren (como nos aconsejaba nuestro amigo Juan), pero pensamos que no era recomendable para los bebés, que van mejor con la espalda recta en un capazo. En este caso, los abuelos han ayudado económicamente en el asunto, y hemos mirado por la salud de los bebés.

En un par de meses os podré contar cómo resulta realmente. ;)

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