No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

Una horita al día

Suena el despertador. Hay mañanas en las que ya estoy despierto, la Maestra-Jedi se ha marchado a trabajar hace un rato, y esos 15 minutos o media horita con la casa en silencio, en penumbra, y con la cabeza ya funcionando, a veces es complicado volver a conciliar el sueño. Tanto como reunir fuerzas y salir de la cama. Vuelve a sonar de nuevo la alarma del móvil, y esta vez ya lo tengo en las manos.

Esa horita y pico que me queda por delante siempre me agobia. Malditas las ganas que tengo de despertaros. No os hacéis una idea del trabajo que me cuesta empezar a llamaros, acariciaros la cabeza, despertaros poco a poco. "¡Buenos díiiias, papas fríiiias!", "¡Arriba, que ya es de día!", "¿Quién quiere ayudarme a poner el colacao?". Más de una vez, y de dos, se me pasa por la cabeza llevaros conmigo a la cama grande. Y que le den por culo al colacao y al cole.

Ayer me costó 10 minutos sacarte de la cama, Luke. Ni llevándote en brazos al salón te espabilabas. Y tu hermana ya estaba pidiendo su leche y su bollito, ese que deja nada más darle un par de bocados, y luego me acabo yo cuando vuelvo a casa. Te emperras en "ayudarme", y tengo que sentarte en la encimera, pero hay mañanas que no me fio de que vayas a caerte, medio dormido. Menos mal que se te pasa rápido, nada más coger la pajita de un color que no te gusta. Luego ya empiezas a sonreir, a jugar, y todo es más fácil.

Y ahora empieza la segunda parte. Vamos con tu hermana. Me desespero metiéndote prisa, Leia. En lo que tu hermano tarda en tomarse dos vasos –a veces tres– de colacao y lo que tardo yo en vestirlo ahora que estamos de buen humor, tú apenas vas por medio vaso de leche y tus dos bocaditos al bollo. Te despiertas y espabilas antes, sí, muy diligente y animosa, pero luego eres imposible. Te empeñas en acabar, cabezota como siempre, aunque te tires media hora para medio vasito. Y luego vestirte es otro zafarrancho. Tengo que sentarte y sujetarte para poder acabar a tiempo. Y me dejo lo mejor para el final: aún me queda peinarte y hacerte una coleta. "Estate quieta", "Mira para delante", "¡Que te estés quieeeta!"...

El día que me ponga a hacerte una trenza en lugar de una coleta, no llegamos a tiempo al cole. Falta preparar la mochila y las meriendas. Una mirada rápida al papel sujeto en el frigorífico. Aunque casi mejor os pregunto a vosotros, que ya sabéis mejor que yo qué es lo que toca cada día. "¡Que hoy sea galletas! ¡Que hoy sea galletas...!". Toca bocadillo. A buscar solución en el frigo. Sabía que tenía que haberme levantado cinco minutos antes. A tí, Luke, te da un poco igual, siempre que no sea fruta, ¿verdad? Pues salchichón. Vamos al coche. Y a escuchar un poco de rock and roll por el camino. Come On, Come On!

Dos minutos de margen. Menos mal que ya no tienes esa fijación por llevarte a Rayo McQueen al cole, o a tu dinosaurio. Porque solo me faltaba tener que ponerme a buscarlo en la leonera del cuarto de los juguetes. Eso era antes, Luke, cuando llegábamos al cole, y después de dejar primero a Leia en su clase, tú entrabas serio y angustiado a la tuya, en modo zombie, y me dejabas a mí más angustiado aún en la puerta. Necesitabas un juguete, un amigo, tu amigo. Ahora ya es otra cosa. Hasta tu seño me comentó esta misma mañana; "¿Has visto cómo trae ya otra cara?", entre que yo te despedía con un beso enorme y ella te daba la bienvenida con otro, casi igual de cariñoso.

Y otra cara es la que llevo yo de vuelta a casa. Una hora y pico que da para mucho, y para apenas nada. Pero es mi hora y pico. Ahora, a esperar para ir a recogeros.

¡Que la Fuerza os acompañe!
Síguenos en Facebook.

Comentarios

  1. Lo has descrito estupendamente. Me siento completamente representada. Sobre todo ese momento de Que hoy sea galletas.
    Genial.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jejeje! Si, seguro que el día que toca prepararles un sandwich es cuando menos tiempo tienes!!! xD

      Eliminar
  2. Como el mio tiene 14 meses aún no se que es el agetreo del cole, pero veo que algo estresante...saludos!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ve entrenando. Puede llegar a ser muy estresante. Hay madres en el cole que llegan tan estresadas que me dicen que no saben cómo me las arreglo con dos!!! ;)

      Eliminar
  3. Me he emocionado como un tonto leyéndolo. No se si es la intención, pero me ha dado un tono melancólico muy tierno.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, joven padawan! Me alegro de que te haya gustado ;)

      Eliminar
  4. Leerlo ha sido como ver vuestro despertar por un agujerito!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jejejeje Si, me imagino que es algo común en muchas casas. Pero tenía ganas de contarlo desde mi punto de vista, y hablando directamente con los peques ;)

      Eliminar
  5. Si, me siento muy identificada. Tanto que decidí levantarlos un cuarto de hora antes para darles más margen en el desayuno. El momento ¡vestiros! es infernal. Y cuanod llegan al cole y se les va poniendo esa carita sombría de "Ya nos llevas otra vez a la cárcel..." ¿Por qué no les harán las clases más divertidas e interesantes... Ainss Ánimo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, el momento ropa puede convertirse en un horror. Y lo de entrar al cole, ya veré cómo va cuando sean un par de años mayores, por el momento van contentos y entran con ganas, sobre todo la niña ;)

      Eliminar
  6. Muy buena JM, me ha gustado mucho, me voy preparando entonces, no? Lo malo es que yo curro de mañana pero cuando toque algún día me pediré libre para vivir tal odisea.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pide, pide. Toda una experiencia. Día tras día...

      Eliminar
  7. Joder, yo ya paso por algunas de esas pero aún me queda mucho para preparar colacaos!!! Aunque súper identificado en todo, el estrés, el momento calma, las trenzas que no sé hacer... mola!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jejeje Si es que estamos siempre en constante entrenamiento y aprendizaje. En unos meses o pocos años me servirá de poco o nada lo que hago ahora... ;)

      Eliminar
  8. ¡Que bonito! Ay lo q me espera con estos dos!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jejeje Mellizogeddon!! Hay madres que llegan tan estresadas al cole por la mañana que me preguntan que cómo me las arreglo yo con dos!!! ;) Inocentes!! ^_^

      Eliminar
  9. Jaja, esto es el pqn nuestro de cada dia, y los mejores dias son cuando el mayor (4años) se niega a que le ponga la ropa, por que no quiere ir al cole y la chica (17 meses) te llama desde la cuna pidiendote a gritos que la cojas. Jaja, esr dia cuando llego al trabajo me relajo. Jajaja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Anda que no! La de veces que me habían dicho eso, y tengo que reconocer que es totalmente cierto: llego al trabajo y resoplo aliviado... xD

      Eliminar

Publicar un comentario