No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

Pintarle las uñas a Leia

Cosas que nunca pensé que haría #1

No sé si con esto arrancaré una serie, o si no es más que otro sinsentido otra ocurrencia, pero por si acaso, aquí dejo la primera entrega. Aunque en más de una ocasión –y de dos y de veinte– ya os he contado cosas que a lo largo de estos más de tres años me han pasado con los pequeños padawanes, cosas que en la vida hubiera imaginado que podría vivir, experimentar, e incluso disfrutar. Desde comer 'rarezas', a cantar compulsivamente la sintonía de Bob Esponja, o sorber los mocos de Luke con un tubito.
El caso es que aquí me veo, pintándole las uñas a la pequeña Leia, tan feliz y contenta. Con una alegría desbordada, como si fuera algo extraordinario. Y el caso es que lo es. No sé en qué momento empezó a sentir curiosidad por estas cosas, pero es habitual que intente ayudar a la Maestra-Jedi –su modelo para todo– cuando se maquilla ante en espejo. Y hasta le pidió a los Reyes Magos una barra de labios. No es que sea algo malo, desde luego, pero la verdad es que no me atrae demasiado la idea. No me gustaría que fuera demasiado presumida, pero es inevitable dejarse arrastrar por su entusiasmo y hacerla feliz con algo tan sencillo. Y pasamos un buen rato, un momento genial.

Y vosotros, ¿qué habéis hecho por –o con– vuestros hijos que nunca pensasteis que haríais?

¡Que la Fuerza os acompañe!
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