No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

Viernes dando la nota #75: Say my name...

Badfinger - Baby Blue

Hay momentos que se te quedan en el bolsillo. Aunque sean mundanos y ligeros, se quedan igualmente, como las pelusas en el fondo de la tela. Todos –o casi todos, vamos a evitar las generalidades– tenemos nuestros momentos favoritos. Películas, libros, discos, series, cómics, poemas, cuadros. Nos gusta tener nuestros ránkings personales e intransferibles, como en la peli Alta fidelidad. Yo, por ejemplo, suelo recurrir a mis Top3 de tal cosa o Top5 de tal otra. Hace poco uno de mis Top se ha visto modificado, o actualizado, y es que por fin terminamos de ver la serie Breaking Bad, y directamente ha entrado en mi podium particular seriéfilo. Digo por fin porque el viaje de Walter White a Heisenberg se emitió hace ya un tiempo, pero en casa la hemos visto ahora, de un tirón, en cuestión de un par de meses. La hemos devorado, episodio tras episodio. Supongo que habría que distinguir entre géneros, o incluso épocas, pero los que la hayan visto seguro que coinciden en que es una de las mejores series de los últimos tiempos.



Y os preguntaréis qué tiene que ver todo esto con los #VDLN. La serie de Bryan Cranston tiene muchas bondades, y una de ellas es la banda sonora. Hay una especie convención colectiva sobre el hecho de que la música de Breaking Bad no era nada del otro mundo, más bien floja, nada de temazos o clásicos universales. Pero lo cierto es que los temas están seleccionados con precisión quirúrgica, o con el rigor de un químico trabajando en un laboratorio. Cada canción era perfecta en su momento y contexto. Y han marcado y remarcado cada episodio en la vida de Mr. White. Anudando cada pelusa. Es mítico el final de la primera temporada –intentaré evitar spoilers– sonando el Who´s gonna save my soul de Gnarls Barkley, perfecta para lo que acabábamos de ver. O el narcocorrido Negro y azul de Los Cuates de Sinaloa que nos dejaron a todos con la boca abierta y cara de WTF? Legendario. También está el A horse with no name de América, cantando al volante del coche más feo de la televisión. O esa canción de amor a una caravana ya mítica, el He venido de Los Zafiros. O el Crystal blue persuasion de Tommy James como banda sonora del proceso de elaboración de la Blue Magic.



Pero la pelusa que se quedará en el fondo de mis bolsillos es el Baby Blue de Badfinger. Aunque apareció en la banda sonora de la cinta de Scorsese, Infiltrados, la canción era una casi total desconocida. Pero todo cambió en una sola noche. Las reproducciones del tema en Spotify subieron un 9000% en las horas siguientes a la emisión del último capítulo, de la última escena. Esa misma noche, iTunes vendió 5.000 copias del tema. Durante los meses de producción, Thomas Golubić, supervisor musical, buscaba constantemente canciones con la palabra azul, que luego Vince Gilligan, creador y showrunner de la serie, rechazaba por sistema. Gilligan le mostró el Baby Blue, diciéndole que era la canción perfecta para el final de Walter White. Cuando Golubić vio el series finale (anagrama de Felina, su título), supo porqué. Es imposible escuchar la canción de Badfinger y no pensar en ese plano final. Es imposible ver ese plano final y no pensar en la canción.

¡Feliz #VDLN! ¡Y que la Fuerza os acompañe!
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[EDITADO]
Parece que InLinkz ahora pide tener cuenta en su servicio y estar logueado para acceder a los códigos. Como no encuentro otra forma de solucionarlo, os los dejo aquí directamente, tanto para Blogspot como Wordpress. Si alguien necesitara otro distinto, que no dude en pedírmelo.

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