No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

La Fuerza y la paciencia

Los "terribles dos años" ya están asentados en casa de los padawanes. Es una de las fases por las que todo pequeño tiene que pasar, y durante la que aprenden y asimilan muchos conceptos y desarrollan buena parte de su conducta. Tienen que aprender la idea de la propiedad, tanto suya como de los demás, y la de compartir. Y la de la generosidad. Hace poco tiempo, el pequeño Luke ha sido tentado por el Reverso Tenebroso de la Fuerza. Ha empezado a usar la palabra 'mío'.

Llegó de sopetón. Ya había tenido berrinches y rabietas, por las causas más peregrinas. Por intentar ponerle el chaquetón para salir a la calle, por intentar quitárselo más tarde, por que no quedaran galletas o patatas fritas, por tener sueño, por despertarse... Y por supuesto también por querer el juguete que tuviera su hermana u otro niño en ese momento, o que alguien le quitara lo que tuviera en las manos, pero aunque hubiera saltado la espoleta por este motivo, nunca había montado el espectáculo al grito de "¡Mío! ¡Mío!". Y de repente, un día empezó a decirlo.

«La fortaleza de un Jedi fluye de la Fuerza. Pero cuidado con el Lado Oscuro: Ira, temor, agresión; de la Fuerza del lado oscuro son. Fácil fluyen rápidos a unirse en el combate. Si una vez tomas el sendero del Lado Oscuro para siempre dominará tu destino. Consumirá tu voluntad, como lo hizo el alumno de Obi-Wan.» 
―Yoda, en Star Wars Ep.V: El Imperio Contraataca.

Leo allá donde busque que es una actitud comprensible y necesaria para su desarrollo, una etapa de egocentrismo en la que ya conoce sus deseos e intenta satisfacerlos, y sus posesiones son parte de él, y le proporcionan esa diversión y ese placer. Todavía no es consciente de que los juguetes y otras 'posesiones' son objetos externos, que también pueden ser posesiones de otros niños. La pequeña Leia también ha tenido algún episodio del Lado Oscuro. Necesitarán los dos tiempo para asimilarlo y comprenderlo, y poco a poco aprender los valores de la generosidad y la necesidad de compartir.

Cuando interactúan entre ellos, suele ocurrir que ambos quieren el mismo libro, el mismo muñeco o la misma pieza de construcciones. La conducta normal suele ser pacífica, como buenos aprendices de Jedi, y uno de los dos cede, de mala o de buena gana. Realmente se llevan muy bien entre ellos, y saben identificar algunas de las cosas de cada uno. En estas ocasiones, siempre alentamos el gesto, felicitando las buenas actitudes y reforzando la conducta positiva. Les guiamos por el camino hacia el Lado Luminoso. La parte negativa es que a veces, por evitar o reprender una conducta negativa o una rabieta, son los dos los que salen perjudicados.

«La Fuerza es lo que le da al Jedi su poder. Es un campo de energía creado por todas las cosas vivientes. Nos rodea, nos penetra, y mantiene unida la Galaxia.»  
―Obi-Wan Kenobi, en Star Wars Ep.IV: Una Nueva Esperanza.

Otra forma es predicar con el ejemplo, participando en los juegos y intercambiado juguetes con ellos. De quien más van a aprender es de nosotros. Siempre. Y como siempre, nuestra mejor arma como Maestros Jedi es la empatía, y sobre todo, la paciencia. Y evitar caer también nosotros en el Lado Oscuro, y que la Fuerza nos acompañe.

¡Que la Fuerza os acompañe!

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