No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

Álbum familiar: la TARDIS de la genética

Este pasado fin de semana celebramos el otro bi-cumpleaños de la familia, el de mi madre y mi hermana, que tuvieron la peregrina idea, o capricho, o destino, de nacer el mismo día, pero con 32 años de diferencia. Podréis imaginar que cada 27 de septiembre siempre ha sido especial en nuestra casa. Y, claro, no podía faltar el repaso a las fotos antiguas. Así que nos montamos en la TARDIS en forma de álbum familiar, para encontrar algunas sorpresas. Aviso que, como siempre, no publicamos fotos en las que nuestros hijos sean reconocibles, por respeto e intimidad. En cambio, vais a conocer a sus doppelgangers...

Desde que nacieron, a mis pequeños padawanes les han sacado parecidos, más o menos razonables, como a cualquier niño. Que si la niña es más del padre, que si esos rizos del niño son un tío segundo mío, que si tiene la misma boca que su abuela... El caso es que los dos han salido más a mi familia, y todos nos comentan que son clavados a mi, a mi hermano o a mi hermana. Aunque poco a poco, a medida que van creciendo, los rasgos son más suyos propios, hay más 'mezcla', y van sacando cosas de la madre también (¡menos mal!). Pero al ver las fotos...
Aquí sobre estas lineas podéis ver a la pequeña Leia, ¡hace 36 años! Todos dicen que se parece mucho a mí, pero es que es clavadita a su tita Gema de pequeña. Como si de verdad hubiera viajado en el tiempo. No hubiera sido mala una companion para el Doctor.
Y aquí tenéis al pequeño Luke. O a su padre, !hace casi 40 años! Hasta las mismas 'hechuras' tiene. Visto de espaldas (abajo), tiene hasta la misma forma del cuello y el nacimiento del pelo. Si me dicen que en vez de una foto mía de 1975, es una de mi hijo photoshopeada y con filtros 'a lo instagram', me lo creo sin rechistar.
Cosas de la genética. Incluso parece que ha heredado el hoyuelo de la barbilla, y la simpatía de mi hermano –el tito Kiko siempre ha sido el simpático, el cariñoso y el risueño de la familia–, o lo de ser diestro con las manos y zurdo con los pies, como yo. Aunque eso aún puede variar, según avance su desarrollo.
Día a día vemos más cosas nuestras en ellos. Lo cual es lógico y normal, aunque nos sorprendió mucho encontrar estas fotos (y muchas otras más) y verlos reflejados tan parecidos a nosotros cuando éramos pequeños. Sólo espero que, con el tiempo, saquen más cosas de la madre.

¡Que la Fuerza os acompañe!
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