No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

#YoSoyDe

Está acabando mi quinto Día del Padre. Y me sigue pareciendo algo irreal. Sigo sin sentir algo particularmente especial que necesite de un #DíaDe para celebrar. Tampoco para reivindicar. Este año no tenía​ siquiera previsto actualizar mis redes, mucho menos el blog. Pero es el Día del Padre, y al final todos hablamos de ello.

No por día en sí mismo, que a fin de cuentas es más o menos tan atípico como cualquier otro. Hoy me han llevado el desayuno a la cama, y he tenido algún regalito en forma de tazas decoradas. Ha habido bicis, parque, croquetas, paseo, merienda, un poco de dinosaurios, Minions y rocanrol, y ahora toca baño. Bueno, sí, hoy han recogido su cuarto. Será por ser fiesta. En realidad pasa el día, y no puedo dejar de pensar en que el mérito del #DíaDe no es mío, yo solo dejo pasar el tiempo, solo intento no meter la pata. El mérito absoluto de esto de la paternidad lo tienen mis padawanes, y la Maestra-Jedi.
Luke, Leia y la Maestra-Jedi me siguen enseñando muchas cosas. Sobre todo cosas sobre mí mismo. Uno siempre es aprendiz de algo, y toda la vida vamos tropezando y avanzando. Pero nada comparado a la paliza de realidad que te da la paternidad. Antes de ser padre no tenía ni idea de lo que puede uno llegar a sentir, esos niveles de ternura, ese quedarte embobado, enamorado, la paciencia, la empatía, la felicidad. Pero tampoco de la vigilia constante, la falta de sueño, ese estado latente de alerta continuo, como subyacente, ese sexto sentido arácnido. Y mucho menos me imaginaba tener que lidiar con berrinches, caprichos, tareas que durante toda tu vida has tenido por sacrificios. Las más de las veces no tenes ni idea de lo que haces, simplemente lo estás haciendo, por instinto maternal, por tripas, guiándote por impulsos y tirando de improvisación. Y casi siempre con incertidumbre, y con miedo. No te sirven manuales y ni ideas preconcebidas, ni 'estivilles', ni 'gonzález', ni 'montessoris'. Ni siquiera la idea que tenías sobre qué padre querías ser, qué padre ibas a intentar ser, o el que ibas a intentar no ser.

Cuando te llega, lo tomas. En estos cinco años yo he descubierto que la cara menos grata de la crianza y la paternidad también es tu responsabilidad. Y que aún me quedan muchas malas noches, muchas mañanas de locos, muchas tardes de tener ganas de llorar y de dormir, muchas sala de espera de pediatría, muchas listas de la compra, muchas cuestas de septiembre, y muchos abrazos de consuelo. Me quedan muchos huevos que comer. Yo antes no pensaba en el machismo, en una mujer de 5 años, no pensaba en los abusones de 6 años, no pensaba en zapatos gastados, ni pensaba en tener la alacena bien provista. Y sigo olvidando muchas cosas, tareas y gestiones que nunca aprendí a incorporar en mi agenda, a mi día a día. Cosas que ni recuerdo pensar cuando me levanto por la mañana, pero que tras cinco años, voy descubriendo que también están ahí, y son obligatorias. Y me toca ponerme las pilas, tengo que seguir mejorando. Mucho.

Todas estas cosas las sigo aprendiendo, intentando ser mejor padre, pareja y persona. Y sigo sin poder dejar de pensar en que yo solo sé improvisar, seguir la estela que me marca la Maestra-Jedi, hacer por el bienestar, la salud y la felicidad de mis padawanes, e intentar no meter la pata. Porque al final de todo, yo soy de mis padawanes.


Os dejo, que Luke, Leia y yo vamos a hacer unas​ pizzas a seis manos. Ya se acaba mi quinto Día del Padre, ya solo queda la cena y el cuento.

¡Que la Fuerza os acompañe!
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Comentarios

  1. Impresionante JM... Me veo reflejado en tu post completamente. Eres un crack!!

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    1. Muchas gracias, Carla. Me leéis con buenos ojos ;)

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  3. Casi sin palabras, piel de gallina y lagrimita. ¿Que quieres que te diga? Por algo os adoro a los papis blogueros.

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    1. Me alegro mucho de que os guste, Núria. Los papás blogueros solo somos padres normales, que contamos cosas normales. O ese es el objetivo, que se convierta en la normalidad ;)
      Besos

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  4. Ayyy como me encanta tu entrada y el vídeo, como se os cambia las caras a los papis cuando habláis de vuestros hijos, mucho Star wars, AC DC, Real Madrid y demás, pero lo que de verdad os alegra el día son ellos. Vivan los padres así. Genial.
    Y todo lo que nos queda por vivir con estos peques.
    Un besillo.

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    1. De eso se trataba, María. Lo más importante, lo que de verdad nos motiva y nos ilumina la cara son nuestros peques ;)

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  5. http://www.20minutos.es/noticia/2985383/0/josemariaruizgarrido-reduccion-jornada/
    Te vas a hacer famoso. Ya en serio: coincido contigo en tus apreciaciones. Pero me pregunto, ¿hay padres dispuestos a hacer lo que tú has hecho? o continuamos como hasta ahora, que sean las madres las que se responsabilicen de los hijos.
    No tiene nada que ver con tu entrada, pero no sabía donde comentar.
    Feliz día del padre, de la madre y de toda la familia.

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    1. Pues no sé, la verdad. El caso es que uno de los objetivos de contar mi caso es precisamente el de normalizar las medidas de conciliación y crianza para los hombres, que deje de ser raro que uno de nosotros reduzca su jornada o incluso una excedencia para dedicarse a los cuidados.
      En fin, gracias! ;)

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