Viernes dando la nota #203: Dylan

Cortito y al pie. Esta semana Bob Dylan cumple 76 años. En alguna ocasión he comentado que no es de mis artistas favoritos, y tengo que confesar que me he detenido nunca a leer o interpretar sus letras, ni a empaparme de sus discos. Nunca me llamó la atención, nunca me gustó especialmente Dylan. Claro que hasta él mismo dice cosas como "Yo sólo soy Bob Dylan cuando tengo que ser Bob Dylan. La mayor parte del tiempo quiero ser yo mismo". No sé si será la voz, o el estilo, no sé si será la época... "Yo no tengo una voz bonita. Yo no sé cantar bonito, y además no quiero". Al menos la actitud la tiene. Creo que de las canciones que le conozco –reconozco que no son muchas– me quedo con la historia tremenda de Hurricane Carter.

Seguramente muchos conoceréis y os gustarán temazos como el Blowin' in the wind, Forever young, Don't think twice it's all right, Mr. Tambourine Man, y tantas otras. Son himnos, canciones históricos, obras maestras. Pero no sé porqué,…

Lo más grande del mundo

Leia se levanta la primera. "¿Es de día?", viene diciendo por el pasillo. Me levanto, y la intercepto para llevarla al salón. Desde el jueves tenía metido en la cabeza que hoy era el día de las mamás, y había que despertar a mami con una sorpresa y llevarle el desayuno. Un poco después se levanta Luke, y también me lo llevo antes de que vuelva a despertar a la Maestra-Jedi. Hay suerte, y al poco rato los tengo entretenidos con otras cosas.

Después de que se tomen la leche y terminen de despabilarse, los visto intentando no hacer demasiado ruido, y los convenzo para ir a la calle sin mucho escándalo. Lo ideal sería que yo preparara el desayuno, pero al menos así habrá silencio en la casa un buen rato. Además, no tenemos croissants ni jamón. Volvemos de la cafetería, con el "desayuno de los campeones" medio listo, y llevándolo repartido entre los tres. En realidad, aunque yo no esté al cien por cien, estos ratitos de confidencias y complicidad con los padawanes son lo mejor.
Termino de preparar el café y las bandejas: tostadas con jamón, tomate y aceite, croissants con mantequilla, donuts de chocolate, zumo natural, café; y buscamos las tarjetas que traían del cole. Mi móvil ha zumbado un par de veces, la Maestra-Jedi lleva un rato despierta, pero sigue esperando a que le demos la "sorpresa". No nos ha escuchado salir ni volver de la calle, así que al menos la idea de que hoy descansara tranquila en la cama un poco más ya está cumplida.

La escena sigue con sonrisas, gritos de "¡Sorpresaaaa!", y besos, pero hay tantas cosas que al final nos vamos a desayunar al salón. Yo con ver que la Maestra-Jedi está contenta y no puede dejar de sonreír ya me doy por satisfecho. Después del numerito con las bandejas y los peques "despertando" a mami, desayunamos, y entonces es cuando llegan las felicitaciones de verdad, las naturales. Luke y Leia se sienten cómplices de todo el montaje, y la abrazan espontáneamente, y le dan besos. A Leia le sale un "Te quiero mucho, Mami" y un achuchón, y no podemos evitar sonreír de felicidad. Y me imagino –sé– que ser mamá en ese justo momento es lo más grande del mundo.

Mamá es lo más grande del mundo.

Te quiero mucho, mami.

¡Que la Fuerza os acompañe!
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Comentarios

  1. Hola: un desayuno inolvidable... me uno a tu homenaje a todas las madres. Seguimos en contacto

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    1. Hola!! Todas os merecéis un homenaje, el Día de la Madre y todos los días. ;)

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