No es por ti, es por mí...

Yo soy el que tiene prisa. Yo soy el que tiene el reloj en la cabeza. Tic Tac Tic Tac detrás de los ojos. Yo soy el se pone de los nervios si te pones la camiseta o los zapatos al revés, si no te subes la cremallera, si no te abrochas el botón. Yo soy el que quiere que salgamos ya, el que quiere que estés preparado para salir ya.

Yo soy el que se desespera porque tu hermana tarda en acabarse la leche. Porque tu hermano quiere vestirse conmigo al lado. Yo soy el que tarda un segundo de más en darme cuenta y en pedirte perdón por tirarte del pelo al hacerte la coleta. Y en darte un beso para que me perdones, aunque no haga falta. Yo soy el que olvida estas cosas. El que deja que las prisas me hagan olvidar lo que realmente tengo que hacer. Lo que necesitáis.

Yo soy el que se olvida de lo importante que es ese Pikachu, ese dinosaurio, esa tarjeta. Lo importante que es irnos al cole con ese muñeco al que agarrarse. Iluso. Yo soy el que no se para a desear de verdad buenos días. Yo soy el …

Viernes dando la nota #60 'Summer Edition':
Tarantino Vol. 3

Urge Overkill - Girl, you'll be a woman soon

Creo recordar que ésta es la segunda aparición del mítico Neil Diamond en los #ViernesDandoLaNota, y también por una versión de uno de sus clásicos. En esta ocasión, se trata del cover que hicieron los norteamericanos Urge Overkill del 'Girl, you'll be a woman soon' en 1992, y que aparecía en la banda sonora de la cinta de 1994, Pulp Fiction. Como casi siempre ocurre, estos 'One-Hit Wonders' tienen otros temas más o menos conocidos, como 'Sister Havana', 'Positive bleeding', o 'Bottle of fur', y seguro que los seguidores de la banda podrían recomendar más, incluso discos completos, pero si son conocidos mundialmente es precisamente por su aparición en la banda sonora de Tarantino con este tema, que ponía fondo –y forma– musical a una de las escenas más icónicas del cine de los 90.



Urge Overkill iban contracorriente. En una época en la que despuntaba el grunge y aparecían bandas a la sombra de Nirvana y similares, los chicos de Chicago se apuntaron al dandysmo y al revival setentero, al noise rock y a los riffs estilo AC/DC, el lounge, los kimonos japoneses, los martinis, y a los trajes elegantes. Si en el resto del mundo triunfaba la estética descuidada y grunge, ellos vestían llamativas ropas y adoptaban actitud de estrellas. Postureo lo llaman ahora, como si lo hubiéramos inventado todo en esta década.



Tarantino es un genio. Pueden gustarte más o menos sus películas, pueden desagradarte o no su tendencia a la exageración, sus guiones e historias no lineales, la estetización de la violencia, el kung fu o los spaghetti western. Pero es un puto genio. A mí me fascina. Y la música también es una parte muy importante de su estilo. Tras el estreno –y éxito– de Kill Bill: Volumen 1, corrí a hacerme con una copia de la banda sonora. Recuerdo que el folleto del CD incluía una pequeña entrevista en la que Tarantino confesaba que elegía las canciones de sus filmes pensando en las escenas, y también al contrario. Escuchaba una canción, y pensaba en la escena en la que encajaría.



Escenas tan redondas, perfectas, tremendas y duras como ésta. Sublime Umma Thurman.

¡Feliz #VDLN! ¡Y que la Fuerza os acompañe!

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